17o. Dom Ord Ciclo C (Id=505)

Primera Lectura

No se enfade mi Señor si sigo hablando

Lectura del libro de Génesis
18, 20-32

En aquellos días, el Señor dijo:
"El clamor contra Sodoma y Gomorra es grande y su pecado es demasiado grave; bajaré, a ver si sus hechos corresponden a ese clamor; y si no, lo sabré".
Los hombres que estaban con Abrahán se despidieron de él y se encaminaron hacia Sodoma. Abrahán se quedó ante el Señor y preguntó:
"Será posible que tú destruyas al inocente junto con el culpable? Supongamos que hay cincuenta justos en la ciudad, ¿acabarás con todos ellos y no perdonarás al lugar en atención a esos cincuenta justos? ¡Lejos de ti tal cosa!, matar al inocente junto con el culpable, de manera que la suerte del justo sea como la del malvado; eso no puede ser. El juez de todo el mundo, ¿no hará justicia? El Señor le contestó:
"Si encuentro en Sodoma cincuenta justos, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos".
Abrahán insistió:
"Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Supongamos que faltan cinco para los cincuenta justos, ¿por esos cinco que faltan, destruirás toda la ciudad?"
Respondió el Señor:
"No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco justos".
Abrahán volvió a insistir:
"Quizá no se encuentren allí más que cuarenta".
El Señor le respondió:
"En atención a los cuarenta, no lo haré".
Abrahán siguió insistiendo:
Qué no se enoje mi Señor si sigo hablando.
¿Y si hubiera treinta?
El Señor le respondió:
"No lo haré, si hay treinta".
Abrahán insistió otra vez:
"Ya que me he atrevido a hablar a mi Señor; ¿y si se encuentran sólo veinte?"
Respondió el Señor:
"En atención a los veinte no la destruiré".
Abrahán continuó:
"No se enoje mi Señor, hablaré sólo una vez más. ¿Y si se encuentran sólo diez?"
Contestó el Señor:
"Por esos diez no destruiré la ciudad".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del Salmo 137

Cuando te invoquemos, Señor, nos escuchaste.
In quacumque die invocavero te, exaudi me, Dómine.

De todo corazón te damos gracias, Señor porque escuchaste nuestros ruegos. Te cantaremos delante de tus ángeles te adoraremos en tu templo.
Cuando te invoquemos, Señor, nos escuchaste.
In quacumque die invocavero te, exaudi me, Dómine.

Señor, te damos gracias por tu lealtad y por tu amor: siempre que te invocamos nos oíste y nos llenaste de valor.
Cuando te invoquemos, Señor, nos escuchaste.
In quacumque die invocavero te, exaudi me, Dómine.

Que todos los reyes de la tierra te reconozcan, al escuchar tus prodigios. Que alaben tus caminos, porque tu gloria es inmensa.
Cuando te invoquemos, Señor, nos escuchaste.
In quacumque die invocavero te, exaudi me, Dómine.

Tu mano, Señor, nos pondrá a salvo, y así concluirás en nosotros tu obra. Señor, tu amor perdura eternamente, obra tuya soy, no me abandones.
Cuando te invoquemos, Señor, nos escuchaste.
In quacumque die invocavero te, exaudi me, Dómine.

Segunda Lectura

Les dio a ustedes una vida nueva con Cristo, perdonándoles todos sus pecados

Lectura de la carta del apóstol Pablo a los Colosenses
2, 12-14,

Hermanos: Por el bautismo fueron ustedes sepultados con Cristo y también resucitaron con él, mediante la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Ustedes estaban muertos por sus pecados y no pertenecían al pueblo de la alianza. Pero Dios les dio una nueva vida en Cristo, perdonándoles todos los pecados. El anuló el documento que nos era contrario, cuyas cláusulas nos condenaban; y lo eliminó clavándolo en la cruz de Cristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Hemos recibido un espíritu de hijos que nos hace exclamar: ¡Padre!
Accepistis Spíritum adoptionis filiorum; in eo clamamus: Abba Pater
Aleluya.

Evangelio

Pidan y se les dará

Lectura del santo Evangelio según san Lucas
11, 1-13

Gloria a ti, Señor.

Un día Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
"Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a su discípulos".
Entonces Jesús les dijo:
Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo el que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación".
También les dijo:
"Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y viene a media noche a decirle: "Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle"".
Pero el otro le responde desde dentro:
"No me molestes; no puedo levantarme a dártelos; la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo
estamos acostados".
Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser un amigo, al menos por su molesta insistencia sí se levantará y le dará cuanto necesite.
Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra, y al que toca se le abre.
¿Habrá entre ustedes algún padre que cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O cuando le pide pescado, le da una culebra? ¿O cuando le pide un huevo, le da un alacrán? Si ustedes, pues, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!"
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Oración de los Fieles

Celebrante: Pidamos, hermanos y hermanas, el auxilio del Espíritu Santo para que inspire nuestras oraciones y ruegue con nosotros por las necesidades del mundo:

Respondemos: Te lo pedimos Señor, óyenos.

Para los que empiezan a conocer a Cristo, desean la gracia del bautismo y para los que preparan el bautismo de sus hijos, pidamos el favor de Dios todopoderoso, roguemos al Señor.
Te lo pedimos Señor, óyenos.

Para nuestro pueblo, para todos los que habitan en él y para todos los pueblos y naciones, pidamos al Señor paz y prosperidad abundantes, roguemos al Señor.
Te lo pedimos Señor, óyenos.

Para los que persiguen a la Iglesia y para los pecadores que viven intranquilos, pidamos la luz del Espíritu y la gracia de la conversión, roguemos al Señor.
Te lo pedimos Señor, óyenos.

Por los que estamos aquí reunidos y por aquellos por los que queremos rezar, pidamos al Señor que nos guarde a todos en la fe y nos reúna en el Reino de su Hijo, roguemos al Señor.
Te lo pedimos Señor, óyenos.

Celebrante: Escucha, Padre santo, la voz de tu Iglesia y haz que comprendamos el misterio de la oración filial que tu Hijo Jesús nos enseñó; danos tu Espíritu, para que invocándote con aquella confianza y perseverancia que él nos enseñó, crezcamos más y más en la experiencia de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La creación alaba al Señor

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque creaste el universo con todo cuanto contiene, determinaste el ciclo de las estaciones, y formaste al ser humano a tu imagen y semejanza: porque lo hiciste dueño de un mundo portentoso para que, en tu nombre, dominara la creación entera y, al contemplar la grandeza de tus obras, en todo momento te alabara, por Cristo, nuestro Señor.
A quien cantan los cielos y la tierra, los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar:
[Misa]

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